Los crop circles (en inglés, círculos de la cosecha) o agroglíficos son motivos geométricos complejos, diseñados en forma muy precisa, que suelen aparecer en los campos sembrados y a veces también en el hielo, la nieve o la arena. Estos motivos tienen en común que están siempre dibujados en hueco, por el aplastamiento de la vegetación sobre la tierra, haciendo que las figuras geométricas se presenten como grabados.
Aunque los crop circles no son un fenómeno reciente –hay testimonios que datan de 1678- adquirieron mayor interés a partir de 1990 con la aparición de formaciones en los campos ingleses con diseños cada vez más espectaculares. Desde 1976, se calculan más de diez mil siendo el origen completamente desconocido.
Los que estudian este fenómeno hace décadas identifican algunas constantes que permiten reconocer un crop circle original de copias realizadas por grupos de personas: hay cambios moleculares en las semillas ubicadas dentro de las formaciones, se notan alteraciones electromagnéticas, la vegetación está aplastada sobre la tierra como debido a una fuente de calor –esto ensancha el nudo donde se dobla la planta- y en general este apastamiento es concéntrico.
Es notable que la mayoría de los crop circles aparecen en Inglaterra, en Wiltshire y más especificamente en los alrededores de Avebury y Silbury Hill. Las fotos que acompañan esta muestra son de esa zona y fueron tomadas por el fotógrafo especializado Steve Alexander durante el verano europeo 2004 -junio, julio y agosto- cuando la vegetación está en su máximo desarrollo. A partir de agosto, los dueños de los campos comienzan la cosecha y estas formaciones desaparecen.
Mi interés por los crop circles es puramente estético y me siento atraída por estos mandalas naturales y por su estructura geométrica, el espiral, la serie de Fibonacci, el pentagrama o estrella de cinco puntas, la proporción aúrea y la vesica piscis, entre otras formas, tienen la capacidad de producir una resonancia armónica en el ser humano.
Floki Gauvry
2005
‘Plus’ de gozo
Para la muestra crop circles – (mensajes del cielo)
Transitamos un clima de marcada heterogeneidad y de continuo cuestionamiento del propio acto creativo. La nuestra, es, ante todo, una escena plural, con una gran amplitud y atomización de los referentes, sean artísticos o extra-artísticos. A ellos, acude, sin cesar, el artista contemporáneo para resignificarlos y connotarlos de manera diferencial.
Hay algo que quizá pueda reconocerse como síntoma estético epocal y es la renuncia a toda utopía totalizadora, en favor de una asunción de la polisemia, de una necesidad de retornar al contacto directo y sin mediaciones con el artefacto-obra, más allá de los lenguajes expresivos que se empleen para ello. En este proceso de gestación “a dos voces” entre la obra y su autor, la misma es utilizada como vehículo de redención.
Surgirán así, en nuestro tiempo tardomoderno, mejor dicho, se redescubrirán mitologemas y simbologías de sabor ancestral, hermético y esotérico, como es el caso del mito de la Torre de Babel, del Laberinto, las configuraciones mandálicas, el predominio de una lógica visual que remite incesantemente al círculo como emblema de perfección, la estrella de cinco puntas, las espirales concéntricas y ascendentes. Todos estos elementos se hallan presentes en el vocabulario visual, densamente simbólico, que caracteriza la serie de “post-grabados” de Floki Gauvry. Y esto no sólo acontece en el plano puramente “gestáltico” sino, sobre todo, en la dimensión cognitiva, que involucra ideas y conceptos fundantes de sus obras aquí expuestas.
En “mensajes del cielo – (crop circles)” el espectador se confronta con un universo alambicado de sustituciones, transposiciones de identidades que se mixturan y solapan sutilmente entre sí.
Lo que nos fascina de las flotantes y etéricas composiciones de Gauvry es ese “plus” de gozo y fruición estética, residuo inagotable, no absorbido enteramente por la razón y el cálculo, que se niega a toda transparencia unívoca del sentido. Estas obras “aireadas”, en “suspense”, ponen el énfasis en el silencio, en la levedad de los límites sensoriales que “laten” bajo las superficies embriagantes y curvilíneas. Y reconocen para sí, en ese temblor de la geometría sensible, las marcas, las huellas y las trazas, un conjunto de imágenes que se ubican en el umbral de la diseminación. Delicadas como velos de gasa que amenazan disolverse ante nuestra mirada errabunda.
La ligereza y la “souplesse” de este nuevo ciclo gráfico también hacen eje en una forma de tangilibilidad “otra”, que excede el ámbito puramente perceptual, mezclando sabiamente rigor y sensualidad. Este filón estrechísimo entre lo conceptual, lo poético y lo trascendental, es el trampolín que nos permite acceder a un nuevo tipo de sublimidad estética.
Claudia Laudanno
Rosario, octubre de 2005
Los post-grabados de Gauvry revalorizan culturas ancestrales
Desde el 17 de octubre al 3 de noviembre, en la Sala de Arte de la Alianza Francesa (San Luis 846) el público rosarino podrá apreciar la nueva serie de obras gráficas de Floki Gauvry, donde es evidente una interpretación estética y una resemantización de los códigos, mensajes y simbologías ancestrales como el círculo, los mandalas, las espirales concéntricas y las estrellas de cinco puntas, entre otros referentes visuales de primer orden.
¿Qué implicancias estéticas y expresivas reviste para usted el lenguaje del grabado contemporáneo?
Primero, quisiera aclarar que me encanta la imagen gráfica y trabajar sobre papel. El grabado es ancestral: comienza con huellas en la piedra y, más adelante en el tiempo, se relaciona con la imprenta y la reproducción. Los materiales que aún se utilizan son muy similares: elementos para cavar, superficies donde marcar la imagen, rodillos, tintas, soportes para estampar, etc., aunque en la actualidad se deja de lado un aspecto que siempre caracterizó al grabado y es la multiplicidad. Teniendo a disposición tantos medios mecánicos de reproducción, ahora se revaloriza la obra única y se amplían las fronteras del grabado hacia la fotografía, el arte digital, el video y el objeto. El grabado contemporáneo ofrece una gran libertad de recursos estéticos y mucha riqueza expresiva. Aún así, es posible identificar la “imagen gráfica”, que difiere de la pictórica, por ejemplo. Entonces, cuál es el lenguaje del grabado? La concentración de la imagen, el transferir de negativo a positivo, de un soporte a otro, la estampa, la marca, la huella.
¿Cuáles son las técnicas que usualmente emplea en su nueva serie de obras gráficas? ¿existen núcleos temáticos diferenciados en esta muestra?
Desde hace 20 años empleo una técnica de grabado que se llama monocopia o monotipo, que permite obtener una sola imagen, porque no existe la matriz para multicopiado. El núcleo temático de mi obra es una indagación en las distintas manifestaciones de la energía vital. Los temas van surgiendo de una vivencia interior o de cierto interés en particular, que se convierten en imágenes, como el “hilo de Ariadna”, que nos conduce al centro del laberinto. En el caso específico de esta muestra, el interés surgió al conocer los “crop circles” (en inglés, “círculos de la cosecha”), que son motivos geométricos complejos que aparecen en los campos sembrados ingleses. Estas formaciones tienen en común que están siempre dibujados en hueco, por el aplastamiento de la vegetación sobre la tierra, haciendo que las figuras geométricas se presenten como grabados.
¿Puede referirse a los aspectos semánticos presentes en la poética de la titulación, con estos “mensajes del cielo”?
Mi interés por los “crop circles”, es puramente estético y me siento atraída por esos mandalas naturales y por su estructura geométrica. La espiral, la serie de Fibonacci, el pentagrama o estrella de cinco puntas, la proporción aúrea y la vesica piscis, entre otras formas, tienen la capacidad de producir una resonancia armónica en el ser humano. Aunque no son un fenómeno reciente -hay testimonios que datan de 1678- estas formaciones adquirieron mayor interés a partir de 1990 con la aparición de diseños cada vez más espectaculares. Se calculan más de diez mil, desde 1976, siendo el origen completamente desconocido. Son mensajes del cielo y de una gran belleza.
¿Qué lugar asigna en sus trabajos a las formas mandálicas, a la inscripción de huellas y marcas, así como al protagonismo del círculo?
Las formas mandálicas y el círculo aparecen de manera espontanea en toda mi obra. Carl Gustav Jung empleó la palabra “mandala”, para designar la estructura que representa el átomo nuclear de la psique humana, en el micro y macro cosmos la energía se condensa en forma circular, el círculo es la forma primogénica que adopta el agua… Son formas que tienen la capacidad de ayudar a recuperar la armonía, su contemplación aporta paz interior y la sensación de que se ha vuelto a encontrar el significado y el orden de la vida. También tienen un propósito creador al dar expresión y forma a algo que aún no existe, que es nuevo y único. El proceso es una forma de espiral ascendente que, una y otra vez, vuelve al mismo punto de origen. Las formas mandálicas y los círculos aparecen en las rocas del período neolítico, antes de que se hubiera inventado la rueda, en los dibujos de los monjes tibetanos, los calendarios aztecas, los rosetones de las catedrales góticas, los halos de Cristo y de los santos cristianos. Para la pintura zen, el círculo representa la iluminación y la perfección humana. En la arquitectura, forman la planta de los edificios seculares y sagrados de casi todas las civilizaciones. Algunas ciudades medievales fueron fundadas sobre mandalas y rodeadas de murallas circulares. También los poetas los han utilizado para expresar la totalidad humana. El Paraíso, en la La Divina Comedia, se le revela a Dante como la visión definitiva de la armonía, que se extiende por el cielo, bajo la forma de una brillante rosa blanca. En la intimidad del taller surgen estos descubrimientos, a través de las imágenes y el trabajo constante. Lo peculiar del proceso creativo es que nos permite pasar de lo individual a lo colectivo, de lo singular a lo universal.
Claudia Laudanno
Diario Página 12, Rosario, martes 11 de octubre de 2005
Inspirada en los crop circles o cı́rculos de la cosecha, motivos geométricos complejos que suelen aparecer durante el verano en los campos sembrados ingleses y también, con menor frecuencia, en otros lugares.
Técnica: grabado (monocopia).